La provincia de Soria ofrece grandes posibilidades de pasar un día completo disfrutando de su patrimonio y espacio natural. Por ello hemos decidido proponerte acompañarnos en este “paseo por el cielo”, en el que visitaremos:
* MONASTERIO CISTERCIENSE DE SANTA MARÍA DE HUERTA.
Santa María de Huerta se asienta en la vega del Jalón, al sur de la provincia de Soria, haciendo frontera entre los antiguos reinos de Castilla y Aragón.
Este monasterio cisterciense surge cuando unos monjes del monasterio francés de Berdous se instalan en las inmediaciones de este lugar hacia el año 1150. En el lugar donde hoy se alza el monasterio era donde los monjes tenían una granja para su abastecimiento. Con el paso del tiempo, decidieron establecerse en ella definitivamente. Desde entonces, el monasterio se fue ido ampliando a lo largo del tiempo, hasta su expulsión, en 1835, por la desamortización promovida por Mendizábal. Finalmente, vuelven en 1930.
Haremos una introducción al Císter, para entender cómo viven las comunidades cistercienses de la Edad Media y por qué surge la orden. Tras ello, visitaremos el interior del Monasterio para disfrutar de sus bien conservadas instalaciones, entre las que destacaríamos su magnífico refectorio.
* SOMAÉN.
Quizá este pueblo sea uno de los secretos mejor guardados de la provincia. Está situado entre el Monasterio de Santa María de Huerta y Medinaceli, de donde dista tan solo catorce kilómetros.
Lo mejor que podemos hacer ahora es mostrarte algunas imágenes de este bonito enclave que tanto recuerda a tiempos medievales y prometerte que el paseo por sus calles, que daremos juntos, te encantará.
* MEDINACELI.
Y, después de ir recorriendo los caminos que nos han llevado a los lugares que te hemos ido describiendo hasta ahora… llegamos a la ciudad del cielo, como nos indica su nombre.
Medinacelli es una de las villas más hermosas de la provincia y merece la pena que pasemos la tarde paseando por sus calles y contándote sus secretos. Quizá tengamos la suerte de encontrarla casi vacía, lo que nos ayudará a imaginar que el mismo Gerardo Diego sale a recibirnos, llamándola diamantina, inviolable y pidiéndole que nos abra sus alas plegadas y que nos muestre que tiene ancha la puerta… Visitaremos el precioso pueblo, tras lo que regresaremos a Madrid. |